Representantes aparentes. (27-06-07) - ACTIO WEB

ASESORAMIENTO JURIDICO LABORAL
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Representantes aparentes.
     
Escribe el Dr. Rodolfo Aníbal  González (*)
 
     
Un  empleado jerárquico de la empresa, que carece de facultades legales  para hacerlo, despide a un trabajador. ¿Qué situación jurídica se plantea?  
 
En un  reciente fallo, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, a través de su  Sala V (1), sostuvo que "en defecto de plena representatividad  social, los actos de quienes representen a la persona jurídica, con  apariencia razonable de facultad para celebrar contratos de trabajo, obligan  a la sociedad frente al trabajador".
 
En el  caso, se trató de un despido notificado a un trabajador por un empleado  jerárquico. Posteriormente a su notificación, la rescisión quiso ser  retractada por el empleador, pero el ex dependiente se opuso.
 
El  tribunal consideró irrevocable a la extinción del contrato y, en  consecuencia, ordenó el pago de las correspondientes indemnizaciones.
 
Ante el  despido, el fallo sostuvo que "cierto es que no incumbía a la  trabajadora tomar los recaudos para averiguar si dicha notificación provenía  de persona con representación legal suficiente de su empleador".  Fundó su decisión en el artículo 36 de la Ley de Contrato de Trabajo.
 
El art.  36 de la Ley de Contrato de Trabajo.
 
El  artículo 36 de la Ley de Contrato de Trabajo se refiere a los actos de las  personas jurídicas. La norma establece que "a los fines de la  celebración del contrato de trabajo, se reputarán actos de las personas  jurídicas los de sus representantes legales o de quienes, sin serlo,  aparezcan como facultados para ello".
 
Esa "apariencia  de facultades" a la que se refiere la ley, es frecuente en el caso  de funcionarios jerárquicos de una persona jurídica, que en forma habitual "actúan"  como representantes del empleador frente al dependiente (dando órdenes,  suscribiendo comunicaciones disciplinarias, suspensiones y hasta despidos),  careciendo de facultades legales para hacerlo.
 
La  jurisprudencia.  
 
En forma  unánime, la jurisprudencia ha reconocido validez a dichos actos, por  aplicación de la norma antes citada.
 
Así se ha  dicho que "el trabajador no tiene la obligación de indagar el  carácter y alcance de la representación que ejerce la persona física que  actúa en nombre de la persona jurídica cuando celebra y luego cumple el  contrato y a tal efecto sus actos deben considerarse válidos y como  emergentes del principal." (Suprema Corte de Buenos Aires,  06/07/1984, Saad, Rafael A. c. Federación de Vendedores de Diarios y Revistas  de la República Argentina).
 
También  (en el mismo caso), el tribunal sostuvo que "de conformidad con el  art. 36 de la Ley de Contrato de Trabajo en todos los casos el representante,  cualquiera sea su categoría y su relación con la sociedad, la obliga y la  hace responsable de los actos que cumple con relación al personal, sea que  ejercite un mandato expreso o tácito (2), bastando para que su  conducta ligue obligatoriamente al principal, que actúe en nombre de éste,  creando la imagen pública de que posee efectivamente la representación que  invoca, afirmada por el silencio de aquél mantenido en forma constante  durante el ejercicio de la función de que se trate".
 
Mandato  tácito.
 
En tal  sentido, el artículo 36 de la Ley de Contrato de Trabajo establece una  ficción legal de representación, puesto que la delegación de poderes no es  ficticia e importa un mandato, al menos tácito según el Código Civil (3).  
 
En  definitiva, se trata de una norma protectoria, que es la fiel expresión del  principio general relativo a la apariencia del derecho en materia laboral.
 
 
 
(1) Cámara Nacional de  Apelaciones del Trabajo, Sala V, 02/11/2006, "DIAZ, Marta del Valle  c.Consorcio de Propietarios del Edificio Rivadavia 9422/9428 s/despido".  
 
(2) Mandato tácito. El  representante del empleador en todos los casos, cualquiera sea su categoría y  su relación con el principal, lo obliga y lo hace responsable de los actos  que cumple con respecto al personal, sea que ejercite un mandato expreso o  tácito, o sea que resulte sólo de hechos positivos del mandante, sino también  de su inacción o silencio o no impidiendo, pudiendo hacerlo, cuando sabe que  alguien está haciendo algo en su nombre. Suprema Corte de Buenos Aires,  "Mengarelli, Roberto c. Sociedad de Bomberos Voluntarios y Asistencia  Médica Privada de Lomas de Zamora".
 
(3) Art.1873 Código  Civil. El mandato puede ser expreso o tácito. El expreso puede darse por  instrumento público o privado, por cartas, y también verbalmente.
 
Art.1874 Código  Civil. El mandato tácito resulta no sólo de los hechos positivos del  mandante, sino también de su inacción o silencio, o no impidiendo, pudiendo  hacerlo, cuando sabe que alguien está haciendo algo en su nombre.
 
(*)  Abogado (UBA). Presidente de Actio S.A.
 
 

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