Representantes aparentes (27-01-15) - ACTIO WEB

ASESORAMIENTO JURIDICO LABORAL
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Representantes aparentes.
     
Escribe el Dr. Rodolfo Aníbal  González (*)
 
     
Un  empleado jerárquico de la empresa, que carece de facultades legales para  hacerlo, despide a un trabajador: ¿qué situación jurídica se plantea
 
En un  fallo, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, a través de su Sala V  (1), sostuvo que "en defecto de plena representatividad social, los  actos de quienes representen a la persona jurídica, con apariencia razonable  de facultad para celebrar contratos de trabajo, obligan a la sociedad frente  al trabajador".
 
En el caso,  se trató de un despido notificado a un trabajador por un empleado jerárquico.  Posteriormente a su notificación, la rescisión quiso ser retractada por el  empleador, pero el ex dependiente se opuso.
 
El tribunal  consideró irrevocable a la extinción del contrato y, en consecuencia, ordenó  el pago de las correspondientes indemnizaciones.
 
Ante el  despido, el fallo sostuvo que "...cierto  es que no incumbía a la trabajadora tomar los recaudos para averiguar si  dicha notificación provenía de persona con representación legal suficiente de  su empleador...". Fundó su decisión en el artículo 36 de la  Ley de Contrato de Trabajo.
 
El  art. 36 de la Ley de Contrato de Trabajo
 
El artículo  36 de la Ley de Contrato de Trabajo se refiere a los actos de las personas  jurídicas. La norma establece que "a los fines de la celebración del  contrato de trabajo, se reputarán actos de las personas jurídicas los de sus  representantes legales o de quienes, sin serlo, aparezcan como facultados  para ello".
 
Esa  "apariencia de facultades" a la que se refiere la ley, es frecuente  en el caso de funcionarios jerárquicos de una persona jurídica, que en forma  habitual "actúan" como representantes del empleador frente al  dependiente (dando órdenes, suscribiendo comunicaciones disciplinarias,  suspensiones y hasta despidos), careciendo de facultades legales para  hacerlo.
 
La  jurisprudencia  
 
En forma  unánime, la jurisprudencia ha reconocido validez a dichos actos, por  aplicación de la norma antes citada.
 
Así se ha  dicho que "...el  trabajador no tiene la obligación de indagar el carácter y alcance de la  representación que ejerce la persona física que actúa en nombre de la persona  jurídica cuando celebra y luego cumple el contrato y a tal efecto sus actos  deben considerarse válidos y como emergentes del principal...",  (Suprema Corte de Buenos Aires, 06/07/1984, "Saad, Rafael A. c. Federación de Vendedores de  Diarios y Revistas de la República Argentina").
 
También (en  el mismo caso), el tribunal sostuvo que "...de conformidad con el art. 36 de la Ley de Contrato  de Trabajo en todos los casos el representante, cualquiera sea su categoría y  su relación con la sociedad, la obliga y la hace responsable de los actos que  cumple con relación al personal, sea que ejercite un mandato expreso o tácito  (2), bastando para que su conducta ligue obligatoriamente al principal, que  actúe en nombre de éste, creando la imagen pública de que posee efectivamente  la representación que invoca, afirmada por el silencio de aquél mantenido en  forma constante durante el ejercicio de la función de que se trate...".  
 
Mandato  tácito  
 
En tal  sentido, el artículo 36 de la Ley de Contrato de Trabajo establece una  ficción legal de representación, puesto que la delegación de poderes no es  ficticia e importa un mandato, al menos tácito según el Código Civil (3).
 
En  definitiva, se trata de una norma protectoria, que es la fiel expresión del  principio general relativo a la apariencia del derecho en materia laboral.
 
(1) Cámara  Nacional de Apelaciones del Trabajo, Sala V, 02/11/2006, "DIAZ, Marta del Valle  c.Consorcio de Propietarios del Edificio Rivadavia 9422/9428 s/despido".  
 
(2) Mandato  tácito. El representante del empleador en todos los casos, cualquiera sea su  categoría y su relación con el principal, lo obliga y lo hace responsable de  los actos que cumple con respecto al personal, sea que ejercite un mandato  expreso o tácito, o sea que resulte sólo de hechos positivos del mandante,  sino también de su inacción o silencio o no impidiendo, pudiendo hacerlo,  cuando sabe que alguien está haciendo algo en su nombre. Suprema Corte de  Buenos Aires, "Mengarelli,  Roberto c. Sociedad de Bomberos Voluntarios y Asistencia Médica Privada de  Lomas de Zamora".
 
(3)  Art.1873 Código Civil. El mandato puede ser expreso o tácito. El expreso  puede darse por instrumento público o privado, por cartas, y también  verbalmente.
 
Art.1874  Código Civil. El mandato tácito resulta no sólo de los hechos positivos del  mandante, sino también de su inacción o silencio, o no impidiendo, pudiendo  hacerlo, cuando sabe que alguien está haciendo algo en su nombre.
 
Publicado  en el Actio Reporte del 27 de Enero de 2015.
 
 (*) Abogado (UBA). Presidente de Actio Consultores Jurídicos S.A.
 
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