El Deber de Fidelidad en el Contrato de Trabajo... (09-08-12) - ACTIO WEB

ASESORAMIENTO JURIDICO LABORAL
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El Deber de Fidelidad en el Contrato de Trabajo.
     
Escribe el Dr. Rodolfo Aníbal  González (*)
 
     
La  fidelidad se da como sinónimo de lealtad, lo cual, llevado al contrato  laboral, debe ser traducido como lealtad en la prestación del trabajo: el  dependiente tiene la obligación de defender del modo más conveniente los  intereses de la empresa y evitar todo lo que pueda perjudicarla. Dentro del  capítulo "De los derechos y deberes de las partes", la Ley de  Contrato de Trabajo establece, en el articulo 85, el deber de fidelidad del  trabajador hacia su empleador.
 
En este  trabajo hemos seleccionado sobre el particular, una síntesis de fallos  judiciales y citas doctrinarias.
 
La  norma legal  
 
Artículo 85  de la Ley de Contrato de Trabajo. Deber de fidelidad. El trabajador debe  observar todos aquellos deberes de fidelidad que deriven de la índole de las  tareas que tenga asignadas, guardando reserva o secreto de las informaciones  a que tenga acceso y que exijan tal comportamiento de su parte.
 
La  doctrina  
 
1. La  fidelidad importa un principio moral, ínsito en el sentimiento y en el  carácter del hombre, no siendo por ello un concepto objetivo, sino un término  relativo de la vida humana, que el derecho toma en cuenta para valorar  situaciones susceptibles de producir consecuencias jurídicas. (Monzón, Máximo  Daniel, La fidelidad y la buena fe en el contrato de trabajo, Bs. As.,  Abeledo Perrot, 1966, p. 19).
 
2. Engloba  todo un conjunto de deberes emanados del espíritu, de la colaboración y  confianza que, también en el terreno interindividual, caracteriza a la  relación de trabajo. (Krotoschin, Instituciones de derecho del trabajo, Bs.  As., 1947, t. I, p. 330).
 
3. En  sentido amplio, la fidelidad se da como sinónimo de lealtad, lo cual llevado  al contrato laboral, hay que traducirlo como lealtad en la prestación del  trabajo: el trabajador tiene obligación de defender del modo más conveniente  los intereses de la empresa y evitar todo la que pueda perjudicarla. (Pérez  Leñero, José. Instituciones del derecho español de trabajo, p. 100).
 
4. El deber  de fidelidad consiste en la obligación del trabajador de no ejecutar acto  alguno que pueda redundar en perjuicio de los intereses de la empresa, no  precisamente en la ejecución del contrato, pues esto es motivo de otra  obligación, sino en cuanto a la posición económica de la empresa. Puede un  trabajador cumplir satisfactoriamente el servicio y, sin embargo, dañar la  posición de la empresa en el mercado. (De la Cueva, "Derecho Mexicano  del Trabajo", T.I p. 576).
 
5. Al hacer  partir la ley la determinación del contenido y alcance del deber de fidelidad  del "lugar" que el trabajador ocupe en la empresa, se orienta en el  sentido de que cuanto mayor sea su graduación jerárquica, importancia de su  función, responsabilidad asignada y confianza depositada en él, mayor será su  débito de fidelidad en la defensa de los intereses de la empresa.  (Krotoschin, Tratado práctico de derecho del trabajo, ed. 1977, t.I, p. 218).  
 
6. El deber  de fidelidad o lealtad existe en todas las relaciones jurídicas en que dos o  más personas se unen con fines de colaboración (sociedad, mandato, etc.).  (Krotoschin, Tratado práctico de derecho del trabajo, ed. 1977. t. I, p. 216)  
 
7. Hueck y  Nipperdey, en la doctrina alemana, han señalado que el trabajador está  obligado a defender del modo más conveniente los intereses del empleador y de  su empresa y a omitir todo lo que pueda perjudicar tales intereses. Se trata,  más que de otra cosa, de un deber de omisión. Ejemplos: El trabajador no debe  inducir a sus compañeros a que infrinjan el contrato; debe abstenerse de  participar a terceras personas algo que pueda ir contra el buen nombre de la  empresa, o su crédito, incluso cuando se trate de una verdad demostrable.  (Hueck y Nipperdey, Compendio de Derecho del Trabajo, p. 120).
 
8. El deber  de fidelidad puede llegar a adquirir la forma de una obligación de "no  hacer", desde el momento que impone prohibiciones a los empleados y  obreros, y en cuanto a su cumplimiento cabe señalar que tiene diversas  gradaciones, que van desde su casi total inoperancia, hasta un grado máximo  de exigibilidad. Es muy evidente que no puede exigirse el mismo grado de  fidelidad a un peón de patio de un establecimiento metalúrgico, que a un  bioquímico que actúe en un gabinete de investigaciones para una industria  medicinal. Por último, el deber de fidelidad se complementa con el de guardar  reserva o secreto acerca de las informaciones a que tenga acceso y que exijan  conducta de su parte. (Ensink, Juan: La Ley de contrato de trabajo y su  reforma", pág. 221).
 
9. El deber  de fidelidad se vincula al principio de buena fe y a la conducta exigible al  trabajador en la prestación del trabajo conforme a patrones de honestidad.  Desde un punto de vista general, el deber de fidelidad consiste en la  obligación del trabajador de no ejecutar acto alguno que pueda perjudicar los  intereses del empleador. (Grisolía, Julio Armando, Derecho de Trabajo y de la  Seguridad Social, 7° edición, pág. 319).
 
10. El  deber de guardar reserva o secreto es una derivación del deber de fidelidad y  puede ser referido tanto a los aspectos de un determinado proceso productivo  (fórmulas, inventos, uso de materiales, empleos de sistemas), como a las  fases de comercialización y distribución del producto (investigaciones de  mercado efectuadas por la empresa, listas de clientes o proveedores, etc.).  El comportamiento del trabajador en este aspecto, debe juzgarse conforme a su  función, la importancia de las informaciones y la real posibilidad de  perjuicio para la empresa. (Carlos Alberto Etala, Contrato de Trabajo, p.  188).
 
La  jurisprudencia  
 
1. El copiado de la fórmula de un producto  de la empleadora precedido de actitudes como la entrada en  una oficina donde estaba dicha fórmula, sin autorización y sin motivo  funcional alguno, vulnera el principio de buena fe, viola el deber de  fidelidad y justifica el despido dispuesto, sin que gravite la circunstancia  de que el proceso de fabricación copiado, fuera más bien simple, pues lo que  importa es el derecho absoluto de la empleadora, reconocido por su  dependiente al firmar el correspondiente compromiso, a conservar para sí toda  la información relativa a los procesos de fabricación y no la importancia de  la información preservada. (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala  VI, 13/4/81)
 
2. El deber  de fidelidad traduce el contenido ético de la relación de trabajo, se  concreta en manifestaciones positivas: diligencia en la prestación del  trabajo, comunicación de peligros o entorpecimientos, no ocasionar daños, no  divulgar secretos, no dejarse sobornar y no hacer concurrencia desleal, y es tanto más exigible cuanto mayor  es la jerarquía del empleado y más delicadas sus funciones.  (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala I, 14-3-56)
 
3. El trabajador que asiste impasible al  cometimiento de actos delictuosos en contra de los intereses  de su empleador, por otros compañeros de tareas, viola el deber de fidelidad.  (En este caso, el trabajador, inspector de vigilancia, tenía conocimiento de  las intenciones delictuosas de otros operarios y no lo comunicó a sus  superiores, perdiendo la confianza de éstos) (Suprema Corte de Buenos Aires,  14-9-76).
 
4. Viola el  deber de fidelidad el encargado de oficina que silencia las faltas de sus  subordinados. (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo,  Sala lll, 31 -12-63).
 
5. El  encargado del primer turno del cuerpo de vigilancia quo no cumplió con el deber de infomar los  malos tratos a que fue sometido por sus auxiliares un tercero, ni registró la  novedad, se transformó en cómplice de un hecho grave que afecta el concepto  que debe merecerle al público el Cuerpo de Vigilancia de la Policía  Ferroviaria (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala III, 30-9-81).
 
6. La  omisión del trabajador de comunicar inmediatamente a sus superiores la proposición deshonesta  que le efectuara otro trabajador (buscar información de cotizaciones a  terceros para lucrar con ella), constituye una falta grave al deber de  fidelidad, máxime si no se trataba de un empleado común sino del encargado de  una sección (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala I, 31 -3-81).
 
7. Viola el  deber de fidelidad el jefe de tornería que retuvo en su sección piezas fabricadas en forma  defectuosa sin comunicar dicha circunstancia a la  superioridad (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala V, 24-8-64).
 
8. Viola el  deber de fidelidad el trabajador que marcó  la tarjeta de entrada y salida de un compañero de tareas que  no había concurrido a su trabajo (Cámara del Trabajo, Rosario, sala I,  1-12-64).
 
9. Viola el  deber de fidelidad el viajante de comercio que para aumentar sus ventas agregaba en las notas de pedido  que presentaba a su empleador, mercadería que los compradores no habían  solicitado (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala I, 5-10-72).
 
10. Viola  el deber de fidelidad el empleado  vendedor de calle que aceptó con anterioridad al ejercicio  del cargo, la condición puesta por la empresa de seguir un curso de  capacitación en la Capital Federal, sin pérdida de sueldo, las comisiones,  etc., y que no cumplió con esa condición (Cámara del Trabajo. Córdoba,  4-10-63).
 
11. Viola  el deber de fidelidad el capataz que no  hizo firmar el remito del material que luego no se encontró,  pues todo empleado tiene que tomar las providencias necesarias para no  ocasionar perjuicios a su patrono (Cámara Nacional de Apelaciones del  trabajo, sala I, 24-5-66).
 
12. Viola  el deber de fidelidad el obrero que durante el preaviso denunció la  existencia de una  hernia como accidente de trabajo, comprobándose que era antigua,  que no le impedía trabajar y que el tratamiento quirúrgico que manifestó era  urgente, no lo era (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala V,  22-9-65).
 
13. Si el  trabajador percibe  dinero de terceros, en concepto de comisión para efectuar  compras para su empleador, incurre en actos contrarios a la moral y buenas  costumbres, lesionando deberes de lealtad y buena fe en grado que justifica  su despido (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala III, 27-6-77).
 
14. El  deber de fidelidad tiene carácter ético y efecto jurídico; su base se  encuentra en la buena  fe que debe primar en todas las relaciones y que hace que el  empleador deba confiar en la lealtad de sus dependientes (Cámara Nacional de  Apelaciones del Trabajo, Sala III, 31/12/74).
 
15. La  fidelidad engloba todo un conjunto de deberes recíprocos emanados del  espíritu de la colaboración  y confianza, que también en el terreno individual,  caracteriza a la relación de trabajo (Cámara 1ª Trabajo, Paraná, 28/3/77).
 
16. La falta cometida por un trabajador  jerarquizado debe apreciarse con mayor severidad, toda vez  que el poder disciplinario que el principal posee a su respecto no tiene el  grado de elasticidad que puede tener el ejercicio respecto de un trabajador  de menor jerarquía, siendo esencial en este tipo de relaciones el factor  confianza (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Sala IV, 27/3/ 78).
 
17. El  deber de fidelidad se determina en gran parte por la posición que el  subordinado ocupa en la empresa; cuanto  más alta es su categoría o la función, mayor será el grado de  fidelidad que debe guardar y la confianza a dispensar (Cámara Nacional de  Apelaciones del Trabajo, Sala IV, 21/9/67).
 
18. La  última frase del art. 85 de la Ley de Contrato de Trabajo al establecer que  el trabajador debe  guardar secreto y reserva de las informaciones a que tenga acceso  y que exijan tal comportamiento de su parte, debe entenderse como una  enunciación concreta de un comportamiento determinado pero en modo alguno  como la limitación a ese solo enunciado del deber genérico de fidelidad.  (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala II, 19/12/80).
 
19. El  deber de fidelidad que la ley pone en cabeza del trabajador, no significa  sumisión al empleador sino una expresión de buena fe que es la idea que sirve  de base espiritual a todo el complejo de derechos y deberes de la relación de  trabajo y se concreta, entre otras formas, mediante la comunicación de peligros.  (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala I, 31/3/81).
 
20. El  deber de fidelidad entraña un contenido muy amplio, no reduciéndose a un  único deber de omisión como sería no  revelar secretos, implicando un comportamiento destinado a  proteger los intereses de la empresa por medio de la realización de actos  positivos, como el aviso de peligros inminentes. (Cámara Nacional de  Apelaciones del Trabajo, sala I, 31/3/81).
 
21. El  empleado no está legitimado para formular  imputaciones de anormalidades administrativas contra sus superiores  jerárquicos ni contra los directivos de la Institución,  atribuyéndoles el otorgamiento de préstamos en violación a la reglamentación  interna y a los estatutos que rigen la entidad, pues ello no es de su  competencia o facultad, sino, en todo caso, de otras autoridades que en sus  respectivas esferas están para fiscalizar e incluso responsabilizar a dichos  directivos por irregularidades como las denunciadas. (Cámara Nacional de  Apelaciones del Trabajo, sala I, 31/7/90).
 
22. El deber de no concurrencia  (art. 88, LCT) tiene derivación y vinculación con el deber de fidelidad (art.  85, LCT) que, a su vez, se conecta con el poder de dirección en términos  tales que podría casi decirse que el primero deriva del segundo y resultan  todos del principio de buena fe y del deber de colaboración (arts. 62, 63 y  65, LCT). (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala VIII, setiembre  30-1982).
 
23. Así  como con relación al deber de fidelidad, se ha dicho que consiste en la  obligación del trabajador de no ejecutar acto alguno que pueda redundar en perjuicio de los intereses del  empleador, con respecto al deber de no concurrencia no sólo  debe estarse a los perjuicios reales que se ocasionan al empleador, sino a  los potenciales, es decir a aquellos que puedan en el futuro producirse.  (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala VIII, setiembre 30-1982).
 
24. El  deber de no concurrencia no se circunscribe a las consecuencias inmediatas,  sino también a las mediatas, pues su razón de ser se encuentra en un proceder  contradictorio con el deber de fidelidad, que no es otro que el de lealtad  mediante la observancia  de la fe que el trabajador debe a la otra parte contratante,  es decir al empleador. (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala  VIII, setiembre 30-1982).
 
25. El  deber de no concurrencia tiene su razón de ser como elemento integrativo del  contrato del trabajo en el principio de buena fe, que es requisito esencial para el normal  desenvolvimiento del contrato. (Cámara Nacional de  Apelaciones del Trabajo, sala VIII, setiembre 30-1982).
 
26. La  única excepción a la violación  del deber de no concurrencia se configura si el proceder del  trabajador se realiza con autorización de quien pudiera ser afectado por él,  es decir del empleador. - (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala  VIII, setiembre 30-1982).
 
27. La sociedad constituida por el  trabajador y sus socios - compañeros de trabajo- configura,  sin duda, por su objeto, un acto de concurrencia indebida, si por amplitud  del mismo la colocaba en un plano competitivo con la sociedad empleadora en  aspectos de la tarea de ésta, con el agravante de que, en el caso, el  accionante y sus socios cumplían funciones de la misma índole para la empresa  demandada. (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sala VIII, setiembre  30-1982).
 
Publicado  en el Actio Reporte del 9 de agosto de 2012.
 
 (*) Abogado (UBA). Presidente de Actio Consultores Jurídicos S.A.
 
 

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