El contrato de agencia en el nuevo Código Civil y Comercial... (22-09-15) - ACTIO WEB

ASESORAMIENTO JURIDICO LABORAL
Vaya al Contenido

Menu Principal:

NOTAS > 2016 -2015 - 2014 > 2015 > Julio - Agosto - Septiembre
   
El contrato de agencia en el nuevo Código Civil y Comercial y  el régimen laboral de viajantes y corredores.
     
Escribe el Dr. Rodolfo Aníbal  González (*)
 
     
El  contrato de agencia en el nuevo Código Civil y Comercial y el régimen laboral  de viajantes y corredores.
 
Introducción
 
El nuevo  Código Civil y Comercial de la Nación (Ley 26.994, B.O.08-10-14), en adelante CCCN, que entró en  vigencia el 1° de agosto de 2015 (Ley 27.077), ha tipificado en su normativa  al “Contrato de Agencia”  comercial.
 
A primera  vista y de su lectura, cabe preguntarse en qué medida estas normas no  entran en colisión con los principios y legislación del derecho del  trabajo, lo que podría dar lugar a múltiples e interminables controversias  judiciales de interpretación (ver nuestras notas ¿El nuevo Código Civil  deroga el régimen laboral de viajantes y corredores? Actio Reporte Nro. 3333  del 02/06/2015 y Nro. 3340 del 11/06/2015).
 
Nos  preguntábamos entonces, si podría interpretarse que se eliminaba la figura  del “Viajante y Corredor” como un trabajador dependiente, transformándolo en  un empresario independiente y, por lo tanto, carente de los derechos  laborales establecidos en el Estatuto del Viajante de Comercio (Ley 14.546),  en la Ley de Contrato de Trabajo y en los convenios colectivos de aplicación.
 
En un  análisis más a fondo del nuevo texto legal, reiteramos nuestra posición  inicial, en el sentido de sostener  la total vigencia y la continuidad en la aplicación de las  normas jurídicas del derecho del trabajo, cuando media una relación de  dependencia laboral.
 
Entonces,  sosteníamos esta posición, entre otros motivos, por los “principios  arquitectónicos” básicos de progresividad e irreversibilidad del Derecho del  Trabajo que ha diseñado la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a través  de múltiples fallos y los tratados internacionales sobre la materia.
 
En esta nota,  profundizamos el  análisis de las normas del nuevo Código Civil sobre el  Contrato de Agencia (Capítulo 17), adelantando nuestra conclusión.
 
Conclusión
 
El nuevo  régimen legal, de ningún modo interfiere en el régimen laboral de corredores  y viajantes, en relación de dependencia, que continúa vigente en su  totalidad.
 
Lo que hace  el nuevo código es, simplemente receptar y dar un marco legal y normativo al  contrato comercial de agencia, cuya existencia en nuestro marco jurídico, se  aplicaba y se aplica exclusivamente a relaciones  entre empresas, ajenas a la dependencia laboral, y cuya  legalidad ha sido reconocida por toda la doctrina y  jurisprudencia.   
 
Vayamos al  nuevo texto legal del CCCN.
 
1.  Contrato de Agencia Comercial. Definición.
 
El artículo  1479 del CCCN, define al contrato de agencia como el acuerdo en que una  parte, denominada agente,  se obliga a promover negocios por cuenta de otra denominada preponente o empresario, de manera estable, continuada e independiente,  sin que medie relación laboral alguna, mediante una  retribución. Para su instrumentación, la norma obliga a la forma escrita.
 
1.1.  Carácter comercial de la relación.
 
Cabe reiterar  que el contrato comercial en análisis no tiene carácter laboral. Si se  utiliza para encubrir una verdadera relación de dependencia, estaremos ante  una situación de fraude.
 
En el marco  legal, se parte de la premisa de que el empresario o preponente puede derivar  en un agente autónomo la  organización de la venta de sus productos o servicios en diversas zonas,  manteniendo la titularidad de las operaciones que se celebren.
 
El  agente autónomo es un empresario comercial, cuya profesión o  actividad es concertar negocios, en nombre de otro, sin ser empleado de éste.
 
Para ello, el  CCCN legisla este contrato en que una parte, denominada “agente”  (representante o vendedor), asume de manera estable y continuada, actuando en  forma independiente, con autonomía, la tarea de promover por cuenta y en  interés de la otra parte  (empresario) y en base a una retribución, la  realización de contratos dentro de una zona asignada.
 
1.2.  La redacción del artículo es desafortunada.
 
Decir  “sin que medie relación laboral  alguna”, puede interpretarse de dos formas: una, que cuando se  concerta este contrato, no media una relación laboral; otra, la que  sostenemos, que cuando se configura una relación de dependencia, a pesar de  la cobertura formal del contrato comercial, media una relación laboral.
 
En  consecuencia, si la  intención de las partes ha sido ocultar una relación de trabajo  y para ello se ha “disfrazado” de empresario a un trabajador, la cobertura  será fraudulenta y, en definitiva, caerá la figura “comercial”, por  aplicación del paradigmático “principio de primacía de la realidad”.
 
2.  Características del contrato de agencia comercial.
 
2.1.  El agente de comercio es un empresario auxiliar independiente.
 
Se trata de  un empresario auxiliar independiente, cuya actividad es similar a la de un  viajante o corredor en relación de dependencia, lo que hace que ambas figuras  puedan ser a primera vista confundidas.
 
El agente de  comercio y el corredor en relación de dependencia cumplen funciones similares  con base contractual distinta. La diferencia está en la “independencia”, la  “autonomía”, propia del contrato de agencia comercial y carencia de  subordinación laboral del agente.
 
Como  empresario autónomo acuerda con el otro empresario una relación contractual  comercial y ejerce actos de comercio sin estar vinculado por una relación de  dependencia laboral.
 
2.2.  Estabilidad en la relación.
 
Se trata de  un contrato de duración, que se prolonga a través del tiempo, por responder a  una necesidad estable.
 
2.3.  Intermediario.
 
En sus  relaciones con terceros, el agente actúa como un intermediario, obligando al  empresario preponente, si lo hace dentro de los límites de las instrucciones  contractuales de éste.
 
2.4.  Una organización de ventas autónoma.
 
El agente  crea su propia organización de ventas, distinta e independiente del  empresario, pero siguiendo los lineamientos establecidos en el contrato que  los vincula.
 
2.5.  No está sujeto al control ni a la vigilancia de tipo disciplinaria laboral.
 
Ello, sin  perjuicio de tener que cumplir con las obligaciones establecidas en el  contrato de agencia y de las directivas que el empresario, como consecuencia  del mismo le imparta.
 
2.6.  Sede propia y asunción de riesgos.
 
La doctrina y  la jurisprudencia, para la legitimidad del uso de esta figura contractual,  generalmente han exigido que el agente cuente con una sede propia.
 
Debe  organizar a su propio riesgo la colocación de productos ajenos, montando  locales, tomando personal, organizando la propaganda, etc. Es un empresario  que asume los riesgos de su organización.
 
3.  Orientaciones de la jurisprudencia para diferenciar el contrato comercial y  la relación laboral.
 
(J) Entre el agente  comercial y el viajante de comercio pueden señalarse las siguientes  diferencias: a) el carácter de comerciante del agente, que el viajante  no posee; b) el viajante se desempeña bajo subordinación y el agente con  autonomía; c) el viajante cumple un desempeño personal, mientras que el agente, por lo general, actúa al  frente de una organización comercial. (Cámara del Trabajo,  Rosario, sala I, abril 29-980 «Magnani, Pedro c. Inenco SRL»).
 
(J) El agente de comercio  y el viajante cumplen funciones similares aunque con una base contractual  distinta: ambos desarrollan una actividad consistente en la preparación o  realización de contratos comerciales en nombre y por cuenta del empresario  que determina las condiciones de venta; en ambos casos las zonas están  prefijadas -generalmente con carácter exclusivo-, y la contraprestación es un  porcentaje sobre el precio de la mercadería y es el empresario quien soporta  el riesgo de la insolvencia del cliente; pero la nota distintiva consiste en el carácter personal o no  de la relación, porque el agente de comercio -con frecuencia una persona  jurídica- se desempeña en forma autónoma y crea su propia organización de  ventas ajena a la del principal, en la que asume el riesgo de la colocación  de productos ajenos, mientras que el viajante sólo ofrece su trabajo personal  e infungible. (CNAT, sala V, «Aguero, Alberto Elías c. Centro  de Compras Mutuas», 31/3/87).
 
(J) Para considerar «agente comercial» a  quien vende mercaderías de otro debe acreditarse entre otros requisitos el de  que esté efectivamente organizado como empresario y asuma los  riesgos propios del carácter de tal, como oficina propia, personal, etc.  (CNAT, Sala II, 27-4-87, Scheinfeld, Carlos c. Fábrica de Cerámica Etrusca  SA).
 
(J) El agente de comercio es un empresario  autónomo, que debe poseer una sede propia y organizar las  ventas de su principal a su propio riesgo. Se trata del titular de una  organización empresaria y no de un trabajador independiente. (CNAT, sala VI,  15/9/77).
 
(J) Debe considerarse  fraudulento el contrato celebrado por una empresa con una sociedad de  responsabilidad limitada a la que se encarga la venta de sus productos en  zona determinada en forma exclusiva, si uno de los socios de esta última  entidad fue viajante de aquélla y continuó trabajando personalmente en la  concertación de sus negocios. Aunque la sociedad con la que se celebra un  contrato para la venta exclusiva de los productos de otra tenga existencia  ideal. (CNAT, Sala II, 30/8/68).
 
(J) Si bien el agente de comercio tiene  elementos comunes con la figura del viajante, lo que lo diferencia es la  autonomía del primero, que goza de una independencia que le es propia.  Esta característica resulta de la misma finalidad tenida en vista por el  empresario al programar la promoción o realización de sus negocios por un  tercero ajeno a la empresa y que posee una organización de ventas ajena al  principal. La existencia de algunas notas comunes como la venta a nombre y  por cuenta de la demandada, los precios y condiciones de venta fijados por el  principal y el hecho de que haya existido una prestación personal por parte  del actor no bastan para considerarlo viajante. (CNAT Sala I Expte n° 1180/00  sent. 79889 24/9/02 “Calandra, Angel c/ Cane Hnos SA s/ despido”)
 
(J) La distinción entre  viajante de comercio y agente o representante comercial debe buscarse entre  otras notas en el desempeño personal y habitual de la actividad del primero,  mientras que el agente o  representante es un comerciante empresario que tiene su  propio sistema de ventas, ajeno al del principal, coordinando sus tareas y  los medios aptos para promover y concertar negocios en nombre y por cuenta de  su mandante, asumiendo los riesgos de su propia organización empresarial,  estando ausente el carácter personal de la actividad como prestación. (cfr.  “Chiavarelli, Roberto c/ Navilandia SA” SCBA 5/9/80 BD 4 T 01439, “Foppiano,  Federico c/ Agrosan SA” SCBA 7/11/91 BD 9 T 01725). (CNAT Sala II Expte n°  37367/96 sent. 88580 29/9/00 “Simón, Alberto c/ Perfumes Dana SA s/  despido”).
 
(J) La distinción entre  viajante de comercio y agente  o representante comercial se encuentra en que este último se trata de un  comerciante empresario que tiene su propio sistema de ventas,  ajeno al del principal, coordinando sus tareas y los medios aptos para  promover y concertar negocios, asumiendo los riesgos de una organización  empresarial propia, en la que está ausente el carácter personal de la  actividad como prestación. (CNAT Sala X EXpte n° 21229/04 sent. 16432  18/12/08 « Redelle Gandine, Pablo c/ Flora Dánica SA s/ despido”)
 
(J) La circunstancia de  que el titular sea frecuentemente una persona jurídica y asuma el carácter de  empleador, impiden asimilarlo al viajante de comercio. (Corte Suprema de  Justicia de la Nación, 28/6/63, «Estrada, Facundo c. Paul Hnos SA»).
 
4.  Otros aspectos del contrato de agencia comercial legislado en el nuevo CCCN.
 
4.1.  Exclusividad.
 
El artículo  1480 se refiere a exclusividad.  El agente tiene derecho a la exclusividad en el ramo de los negocios, en la  zona geográfica, o respecto del grupo de personas, expresamente determinados  en el contrato.
 
Se trata de  un derecho del agente. Es el concepto de “zona”,  que admite tres tipos  de operativa: a) exclusividad en el ramo del negocio; b) exclusividad en  límites geográficos; c) exclusividad respecto del grupo de personas posibles  compradores.
 
4.2.  Operaciones con varios empresarios.
 
Según el  artículo 1481 el  agente puede contratar sus servicios con varios empresarios. Sin embargo, no  puede aceptar operaciones del mismo ramo de negocios o en competencia con las  de uno de sus preponentes, sin que éste lo autorice expresamente.
 
Con las  limitaciones establecidas en la norma sobre concurrencia desleal, el agente  puede trabajar simultáneamente para varios empresarios. Entendemos que este  derecho podría eliminarse o reducirse en el texto del contrato, pactando  la exclusividad a favor del empresario.
 
4.3. Obligaciones del agente.
 
Según el  art.- 1483, son obligaciones del agente:
 
a) velar por  los intereses del empresario y actuar de buena fe en el ejercicio de sus  actividades;
 
b) ocuparse  con la diligencia de un buen hombre de negocios de la promoción y, en su  caso, de la conclusión de los actos u operaciones que le encomendaron;
 
c) cumplir su  cometido de conformidad con las instrucciones recibidas del empresario y  transmitir a éste toda la información de la que disponga relativa a su  gestión;
 
d) informar  al empresario, sin retraso, de todos los negocios tratados o concluidos y, en  particular, lo relativo a la solvencia de los terceros con los que se  proponen o se concluyen operaciones;
 
e) recibir en  nombre del empresario las reclamaciones de terceros sobre defectos o vicios  de calidad o cantidad de los bienes vendidos o de los servicios prestados  como consecuencia de las operaciones promovidas, aunque él no las haya  concluido, y transmitírselas de inmediato;
 
f) asentar en  su contabilidad en forma independiente los actos u operaciones relativos a  cada empresario por cuya cuenta actúe.
 
4.4.  Obligaciones del empresario.
 
Según el art.  1484, son obligaciones del empresario:
 
a)  actuar de buena, fe, y hacer todo aquello que le incumbe, teniendo en cuenta  las circunstancias del caso, para permitir al agente el ejercicio normal de  su actividad;
 
b) poner a  disposición del agente con suficiente antelación y en la cantidad apropiada,  muestras, catálogos, tarifas y demás elementos de que se disponga y sean  necesarios para el desarrollo de las actividades del agente;
 
c) pagar la  remuneración pactada;
 
d) comunicar  al agente, dentro del plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince  días hábiles de su conocimiento, la aceptación o rechazo de la propuesta que  le haya sido transmitida;
 
e) comunicar  al agente, dentro del plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince  días hábiles de la recepción de la orden, la ejecución parcial o la falta de  ejecución del negocio propuesto.
 
Desacertadamente  en nuestra opinión, el inciso c) refiere el pago de “remuneración”,  ignorando el “compromiso” laboral y fiscal que entraña este concepto.  Consideramos que se trata de un serio error de técnica legislativa, que solo  puede dar lugar a controversias y polémicas.
 
4.5.  Aceptación o rechazo del pedido o propuesta. Ejecución parcial o falta de  ejecución del pedido o propuesta.
 
Nos detenemos  en dos incisos:
 
El inciso d)  establece la obligación del empresario de comunicar al agente, dentro del  plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince (15) días hábiles de su  conocimiento, la aceptación o rechazo de la propuesta que le haya sido  transmitida.
 
El inciso e)  establece la obligación del empresario de comunicar al agente, dentro del  plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince días (15) hábiles de la  recepción de la orden, la ejecución parcial o la falta de ejecución del  negocio propuesto.
 
5.  Retribución.
 
Según  el art. 1486,  si no hay un pacto expreso, la “remuneración” del agente es una comisión  variable según el volumen o el valor de los actos o contratos promovidos y,  en su caso, concluidos por el agente, conforme con los usos y prácticas del  lugar de actuación del agente.
 
Otra vez se  utiliza erróneamente el  vocablo “remuneración”, cuando por coherencia  legislativa debió referirse a “retribución”, como lo expresa la definición  del contrato.
 
5.1.  Base para el cálculo de la retribución.
 
Según el art.  1487, cualquiera sea la forma de la retribución pactada, el agente tiene  derecho a percibirla por las operaciones concluidas con su intervención,  durante la vigencia del contrato de agencia y siempre que el precio sea cobrado por el empresario.
 
En las mismas  condiciones también tiene derecho:
 
a) si existen  operaciones concluidas con posterioridad a la finalización del contrato de  agencia;
 
b) si el  contrato se concluye con un cliente que el agente presentara anteriormente  para un negocio análogo, siempre que no haya otro agente con derecho a  remuneración;
 
c) si el  agente tiene exclusividad para una zona geográfica o para un grupo  determinado de personas, cuando el contrato se concluye con una persona  perteneciente a dicha zona o grupo, aunque el agente no lo promueva, excepto  pacto especial y expreso en contrario.
 
La norma  establece una diferencia  muy importante con el régimen jurídico laboral. Se trata del  derecho al cobro de la comisión que queda supeditado a “que el precio sea  cobrado por el empresario”.
 
Establece en  los  incisos b) y c) el régimen de comisiones indirectas, similar al  laboral, salvo pacto en contrario, especial y expreso.
 
Se establece  que, cualquiera sea la forma de la retribución pactada, el agente tiene  derecho a percibirla por las operaciones concluidas con su intervención,  durante la vigencia del contrato de agencia y siempre que el precio sea  cobrado por el empresario. En el régimen laboral, la comisión de devenga por  la mera concertación y no por el cobro.
 
5.2. Comisiones  indirectas.
 
El agente,  también tiene derecho al cobro de la comisión en dos supuestos:
 
1) si el  contrato se concluye con un cliente que el agente presentara anteriormente  para un negocio análogo, siempre que no haya otro agente con derecho a  remuneración;
 
2) si el  agente tiene exclusividad para una zona geográfica o para un grupo  determinado de personas, cuando el contrato se concluye con una persona  perteneciente a dicha zona o grupo, aunque el agente no lo promueva, excepto  pacto especial y expreso en contrario.
 
5.3.  Devengamiento de la comisión.
 
Según el art.  1488, el derecho a la comisión surge al momento de la conclusión del contrato  con el tercero y del pago del precio al empresario. La comisión debe ser  liquidada al agente dentro de los veinte días hábiles contados a partir del  pago total o parcial del precio al empresario.
 
El derecho a  la comisión surge al momento de la conclusión del contrato con el tercero y del  pago del precio al empresario.
 
5.4. Plazo  del pago de la comisión.
 
La comisión  debe ser liquidada al agente dentro de los veinte (20) días hábiles contados  a partir del pago total o parcial del precio al empresario.
 
5.5. Remuneración  sujeta a ejecución del contrato.
 
Según el art.  1489, la cláusula que subordina la percepción de la remuneración, en todo o  en parte, a la ejecución del contrato, es válida si ha sido expresamente  pactada.
 
5.6. Gastos.
 
Conforme al  art. 1490, excepto pacto en contrario, el agente no tiene derecho al  reembolso de gastos que le origine el ejercicio de su actividad. Diferencia  importante con el régimen laboral, en el cual el resarcimiento de gastos es  irrenunciable.
 
6.  Plazo de duración del contrato de agencia.
 
El art. 1491  establece que excepto  pacto en contrario, se entiende que el contrato de agencia se celebra por  tiempo indeterminado. La continuación de la relación con posterioridad al  vencimiento de un contrato de agencia con plazo determinado, lo transforma en  contrato por tiempo indeterminado.
 
7.  Preaviso.
 
Según el art.  1492, en los contratos de agencia por tiempo indeterminado, cualquiera de las  partes puede ponerle fin con un preaviso.
 
El plazo del  preaviso debe ser de un mes por cada año de vigencia del contrato.
 
El final del  plazo de preaviso debe coincidir con el final del mes calendario en el que  aquél opera.
 
La omisión  del preaviso, otorga a la otra parte derecho a la indemnización por las  ganancias dejadas de percibir en el período.
 
Se trata de  una curiosa inserción  de un instituto laboral a un contrato comercial, que llevará a discutir sobre  su obligatoriedad o si se trata de una norma supletoria a la voluntad de las  partes.
 
8.  Finalización del contrato. Otras causales.
 
Según el art.  1494, el  contrato de agencia se resuelve por:
 
a) muerte o  incapacidad del agente;
 
b) disolución  de la persona jurídica que celebra el contrato, que no deriva de fusión o  escisión;
 
c) quiebra  firme de cualquiera de las partes;
 
d) vencimiento  del plazo;
 
e)  incumplimiento grave o reiterado de las obligaciones de una de las partes, de  forma de poner razonablemente en duda la posibilidad o la intención del  incumplidor de atender con exactitud las obligaciones sucesivas;
 
f)  disminución significativa del volumen de negocios del agente.
 
9.  Compensación por clientela.
 
Según  el art. 1497, extinguido el contrato, sea por tiempo determinado o  indeterminado, el agente  que mediante su labor ha incrementado significativamente el giro  de las operaciones del empresario, tiene derecho a una compensación si su  actividad anterior puede continuar produciendo ventajas sustanciales a éste.
 
A falta de acuerdo, la  compensación debe ser fijada judicialmente y no puede exceder del importe  equivalente a un año de remuneraciones, neto de gastos, promediándose el  valor de las percibidas por el agente durante los últimos cinco años, o  durante todo el período de duración del contrato, si éste es inferior.
 
Esta  compensación no impide al agente, en su caso, reclamar por los daños  derivados de la ruptura por culpa del empresario.
 
Con alguna  similitud a la “indemnización por clientela” establecida en el régimen  laboral, se abona cuando se extingue el contrato, sea que haya sido pactado  por tiempo determinado o indeterminado.
 
Sin duda que  la norma ocasionará problemas interpretativos: ¿Cuándo debe  considerarse que  el agente, mediante su labor, ha incrementado  significativamente el giro de las operaciones del empresario? ¿Cómo  determinar si la actividad anterior al cese del agente, puede continuar  produciendo ventajas sustanciales al empresario?
 
No  hay derecho a compensación si:
 
a) el  empresario pone fin al contrato por incumplimiento del agente;
 
b) el agente  pone fin al contrato, a menos que la terminación esté justificada por  incumplimiento del empresario; o por la edad, invalidez o enfermedad del  agente, que no permiten exigir razonablemente la continuidad de sus  actividades. Esta facultad puede ser ejercida por ambas partes.
 
Como puede  apreciarse, la norma deja sujeta a interpretación judicial cuándo es justo  que el empresario ponga fin al contrato por incumplimiento del agente, cuáles  son los incumplimientos del empresario que justifican que el agente rompa el  contrato; qué edad no permite exigir razonablemente la continuidad de sus  actividades. Ello constituye una fuente de litigios.
 
10.  Cláusula de no competencia.
 
Las partes  pueden pactar cláusulas de no competencia del agente para después de la  finalización del contrato, si éste prevé la exclusividad del agente en el  ramo de negocios del empresario. Son válidas en tanto no excedan de un año y  se apliquen a un territorio o grupo de personas que resulten razonables,  habida cuenta de las circunstancias.
 
11.  Conclusión Final.   
 
Finalmente,  en nuestra opinión, la incorporación de esta figura al Código Civil y  Comercial de la Nación no es positiva.
 
A más de los  que precedentemente consideramos como “errores” en su texto (Ej. denominar  “remuneración” a la “retribución”), al utilizar una terminología jurídica  laboral en un contrato de naturaleza comercial, resulta confusa la  incorporación de instituciones propias del derecho del trabajo en su  normativa (preaviso, indemnización por clientela, etc).
 
Las normas  del Código Civil, en su mayoría, han sido siempre supletorias a la voluntad  de las partes. En este contrato, aparecen disposiciones que no se sabe si lo  son o si el legislador las considera como imperativas y de orden público.
 
Antes de la  sanción del nuevo código, el contrato comercial de agencia jurídicamente  válido se celebraba sin mayores problemas y quedaban sus cláusulas sanamente  libradas a la voluntad de las partes. En cambio, este nuevo “híbrido”  jurídico, solo agrega dificultades interpretativas y, en consecuencia, una judicialidad  que antes no existía.
 
Por otra  parte, nuestra experiencia nos indica que muchas veces será utilizado  fraudulentamente como cobertura de verdaderas relaciones laborales, lo que  alimentará la inseguridad jurídica.
 
Publicado  en el Actio Reporte del 22 de Septiembre de 2015.
 
(*) Abogado  (UBA). Presidente de Actio Consultores Jurídicos S.A.
 
 

Lavalle 648 - Piso 2 (1047)
Buenos Aires - República Argentina

(54-11) 4322-3071/3120/5654/
6188 /6335/6348/8655
                                       
Regreso al contenido | Regreso al menu principal