Certificados de trabajo del art. 80 de la L.C.T: ¿qué se entrega?(07-04-06) - ACTIO WEB

ASESORAMIENTO JURIDICO LABORAL
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Certificados de trabajo del art. 80 de la  Ley de Contrato de Trabajo: ¿qué se entrega?
     
Escribe el Dr. Rodolfo Aníbal  González (*)
 
     
La  controversia.
 
Como ya  nos tiene acostumbrados, una vez más la errática jurisprudencia de la Cámara  Nacional del Trabajo, soluciona una misma cuestión de forma diferente,  haciendo caso omiso a elementales principios de seguridad jurídica e  incrementando -sin querer- con nuevos argumentos y situaciones conflictivas,  la llamada industria del juicio.
 
Los jueces  que integran las distintas salas de la Cámara, no se ponen de acuerdo a la  hora de definir cuales son las certificaciones que se deben entregar al trabajador  al finalizar la relación laboral, en cumplimiento del art. 80 de la Ley de  Contrato de Trabajo.
 
La  polémica de los certificados del art. 80 de la LCT.
 
Consecuencia  de esta discrepancia jurisprudencial, resulta o no el pago al trabajador de  la indemnización prevista en dicha norma, que equivale _nada menos- al  equivalente a tres veces la mejor remuneración mensual, normal y habitual  percibida por éste durante el último año de prestación de servicios, de  acuerdo al criterio de la sala de la Cámara que, por sorteo, se asigne al  expediente judicial.
 
La  validez de los formularios de la Anses
 
para  cumplir con el art. 80 LCT.
 
El 30 de  septiembre de 2005, la Sala 8ª de la Cámara Nacional de Apelaciones  del Trabajo, en los autos "Mamani Lupati, Carlos v. López Menéndez  SRL", a través de sus jueces Roberto J. Lescano y Luis Alberto  Catardo, dictaminó a favor de la validez para tal finalidad de los  formularios de la Anses.
 
Dicho  tribunal recordó que la ley no establece la forma que ha de tener el certificado  previsto en el art. 80 de la Ley de Contrato de Trabajo pero las empresas lo  emiten conforme a un formulario que emite el ANSES. El fallo agregó que en  ese formulario consta la identificación del empleador y la del trabajador  (con el CUIL correspondiente), la fecha de ingreso y el monto de las  remuneraciones percibidas en cada período durante la relación laboral. No hay  espacios previstos para el detalle de aportes y contribuciones.
 
La  sentencia recuerda que, reiteradamente, el ANSES ha manifestado su  conformidad con los datos previstos en el documento por ella diseñado ya que  los datos sobre aportes, registrados en el sistema de dicho organismo, se  hallan disponibles en cualquier momento para el trabajador interesado  (conforme sentencia del 20/12/2004, en autos «Luna Paola Silvana c.  Fidelitas S.A. s/certificado de servicios» de la Sala 3º de la  Cámara).
 
Desde tal  perspectiva, la Sala 8ª consideró que se encuentra suficientemente cumplida  la carga prevista en el art. 80 de la Ley de Contrato de Trabajo, por lo que  corresponde eximir al empleador del pago de la multa prevista en el art. 45  de la ley 25345.
 
Cuando por  este medio comentamos el fallo, aclaramos que ese criterio no era compartido  por todas las Salas que integran la Cámara Nacional del Trabajo.
 
La  invalidez de los formularios de la Anses
 
para  cumplir con el art. 80 de la LCT.
 
Simultáneamente,  un fallo de la Sala 4º, dictado el 21 de noviembre de noviembre de  2005, suma un aporte más para que la liquidación final y el cumplimiento del  art. 80 de la LCT, se convierta en un verdadero acertijo.
 
La  decisión, que recayó en los autos "González, Claudia R. v. Cargos  S.R.L.", fue suscripta por los jueces Héctor C. Guisado y Julio C.  Moroni.
 
El  fallo.
 
El juez de  primera instancia había desestimado la demanda deducida por el trabajador, en  procura de la entrega de los certificados del art. 80 LCT. y del pago de la  indemnización prevista en dicho precepto legal, por considerar que, con la  certificación que la empresa instrumentó en el formulario PS. 6.2 de la  ANSES. y que entregó a la trabajadora en la audiencia celebrada en el SECLO,  había cumplido cabalmente con la obligación prevista en la norma citada.
 
Agregó el  juez que la certificación de aportes previsionales carecía de utilidad  práctica para la reclamante y que la exigencia devenía «excesiva por  innecesaria», dado que la trabajadora podía obtener la información en la  ANSeS., en forma personal o por internet, citando jurisprudencia en apoyo de  su postura.
 
La  decisión de la Cámara.
 
El  tribunal consideró errónea la interpretación del juez. La empresa demandada  le había entregado al trabajador el formulario PS. 6.2 de la ANSeS. (es  decir, la llamada «certificación de servicios y remuneraciones»), que _según  los jueces de esta sala, no es ninguno de los dos instrumentos que le reclamó  la trabajadora.
 
Sus  argumentos se basan en que no debe confundirse el «certificado de trabajo»  del art. 80 LCT, con la «certificación de servicios y remuneraciones» de  la ley 24.241, ya que esta última se expide en un formulario de la ANSeS.  (PS. 6.2) en el que se insertan datos similares, aunque no del todo  coincidentes con los exigidos por el citado art. 80 LCT. Además, agrega el  dictamen judicial, la finalidad de uno y otro certificado es distinta: el  primero le sirve al trabajador para conseguirse otro empleo, mientras que el  segundo se utiliza para gestionar un reconocimiento de servicios o la  obtención de un beneficio previsional, y queda archivado en las oficinas de  la ANSeS.
 
Asimismo,  sostienen que el formulario PS. 6.2 tampoco sustituye a la constancia de  aportes, pues, como lo ha sostenido la sala 6ª. "Cabe señalar que,  más allá de la costumbre imperante entre los empleadores, el certificado de  servicios y remuneraciones no equivale a las constancias de los aportes  depositados por el empleador en su momento o en la actualidad: la norma del  art. 80 LCT es estricta al respecto, exigiendo que el empleador libre el  certificado de trabajo en las constancias del caso, entre ellas la calificación  profesional obtenida en el o los puestos de trabajos desempeñados, hubiere o  no realizado el trabajador acciones regulares de capacitación (ley 24576) y,  al mismo tiempo, las constancias documentadas de los aportes: mientras ello  no suceda, incumple con la norma y debe ser compelido a cumplimentarla».
 
Finalmente…
 
En  síntesis, el fallo consideró que la empresa demandada no entregó ninguno de  los dos instrumentos solicitados por la trabajadora, por lo que la condenó a  adjuntar el certificado de trabajo y la constancia de aportes, bajo  apercibimiento de multa diaria y a pagar la indemnización del art. 80 LCT,  intereses y costas.
 
Jorge  Luis Borges  consideraba al laberinto como un símbolo del estar perplejo, de estar  perdido en la vida. Agregaba que «el laberinto tiene algo muy curioso  porque la idea de perderse no es rara, pero la idea de un edificio construido  para que la gente se pierda, es una idea rara, la idea de un arquitecto de  laberintos».
 
Sentencias  como la presente plantean similares cavilaciones. Las diversas  interpretaciones judiciales sobre un mismo tema constituyen un verdadero  laberinto. Lo que se pierde en éstos es la seguridad jurídica. ¿Serán  acaso algunos jueces laborales arquitectos de laberintos?
 

 (*) Abogado (UBA). Presidente de Actio S.A.
 
 
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